¿Qué espera un hombre de una mujer? Aquí la respuesta

Posted by | Posted in Familia y Relaciones, YouTube | Posted on 08-04-2009

 

La escritora Alejandra Vallejo-Nágera, autora del libro El amor no es ciego, se encargó de estudiar muy bien las preferencias masculina. Claro que cuando indagó sobre todo aquello que a ellos les hace perder la cabeza, también descubrió lo que los saca de quicio. Si eres mujer toma nota y seguramente sumarás unos puntos a tu favor.

Que hagan el amor con maquillaje   

Que no sepan besar   

Que se pongan caprichosas o quejosas en la cama.   

Que sean descuidadas con su vestimenta y en especial con su ropa interior.   

Que hablen maravillas sobre sus ex parejas   

Que acepten tener una relación sexual por hacerles “un favor” a ellos.   

Las debilidades de los hombres inteligentes   

Según Antonio Bolinches, el autor de El arte de enamorar, ningún hombre inteligente se resiste a: 

Las mujeres que escuchan más de lo que hablan 

A las que aprendieron a mantener relaciones simétricas 

A las que aceptan más críticas de las que emiten 

A las que son permisivas 

A las que detectan fácilmente sus valores 

A las que aprendieron a modelarse a sí mismas. 

Para escribir su libro Bolinches encuestó a 200 hombres solos. Tras indagar en sus preferencias el autor de El arte de enamorar concluyó que el 80% de los entrevistados reconoce que elige a las mujeres por su aspecto físico. Sin embargo, la mayoría de los que se dejan seducir por lo que ven, confiesa que casi nunca logra resolver el vacío afectivo que sienten, a pesar de tener a su lado una mujer bonita. En otras palabras, la belleza parece nos ser suficiente para lograr estar bien en pareja. 

Lo que seduce a un hombre en su primera impresión 

Anne Campbell trabajó sobre una muestra de 125 hombres solteros, no comprometidos, para escribir su libro Hombres y mujeres, atracción y rechazo. Así llegó a los siguientes resultados a la hora de definir que les atrae a ellos a primera vista:

43% de los hombres se fijan en los pechos 

El 39% de los hombres se fijan en las nalgas 

El 18% de los hombres se fijan en las piernas 

El 12% de los hombres se fijan en los ojos 

El 6% de los hombres se fijan en la sonrisa 

El 2% de los hombres sucumbe ante la cintura 

El 2% de los hombres presta especial atención a la voz 

El 1% de los hombres se fija en la elegancia y el porte 

El 1% de los hombres se fija en el comportamiento social 

El 1% de los hombres se fija en el estilo. 
 

Con semejantes datos queda en la historia la famosa y popular frase “lo que importa es lo de adentro”.

Fuente: Nosotras.com

 

¿Somos envidiosas las mujeres?

Posted by | Posted in Curiosidades, Mujer | Posted on 21-03-2009

 

El mito de que la mujer es envidiosa de sus iguales, no deja de ser una característica fomentada desde hace años y que muchas veces poco tiene que ver con la realidad.

Por supuesto existirán casos así de manera patológica, lo que no implica que sea una característica generalizada en toda mujer. 

De hecho depende mucho del ambiente en el que se produce para que aumente y se mantenga. 
 

Competitividad

En ambientes poco competitivos se dará mucho menos que en ambientes en los que se fomente la individualidad y los logros personales. 

En ambientes laborales conflictivos o en familias muy competidoras es fácil que aparezcan estos factores de envidia sobre todo en personas muy cercanas entre si. 

Esto es debido a que la envidia se basa en dos componentes:

- Uno es el deseo por tener algo que el otro tiene 

- Y el segundo es la comparación que realizamos con la otra persona, al no tener algo que ella tiene, nos comparamos para mal y salimos perdiendo, esto nos provoca frustración y rabia hacia la persona en cuestión, la que no entiende nada de lo que pasa. 
 

Siempre es un sentimiento negativo

La envidia siempre es un sentimiento negativo, aunque a veces pensemos que nos ayudará a superarnos a nosotros mismos, realmente es un sentimiento insano que se proyecta en los demás y que nos incapacita para conseguir nuestras propias metas.

Verdaderamente alguien que sufre de envidia sufrirá por los logros de los demás y se alegrará por sus fracasos, sin embargo, se mantendrá pasivo ante sus necesidades y no dedicará esfuerzo para superarse a sí mismo, se fijará en los demás para quejarse de su mala suerte pero no actuará en consecuencia. 

La envidia se fomenta desde la infancia

Realmente la envidia se fomenta desde la infancia, el niño que se siente mal en su entorno intentará por todos los medios conseguir lo que desea, si no existe un adulto que le canalice la ansiedad ante sus deseos no cumplidos y le explique que no todo se puede tener en la vida y que algunas situaciones resultan frustrantes. 

El niño generará una personalidad bastante ansiosa y envidiosa puesto que nadie le enseño a valorar sus virtudes y a centrarse en sus objetivos y no en los de los demás. 

Cuando aparece competición entre dos mujeres que quieren ganar, es cuando se da una batalla campal
 

Deseo de ser valoradas

En ambientes competitivos en los que se valoran los logros más que a la persona, es fácil que se den situaciones de envidia, además cuando son mujeres las implicadas, el problema se incrementa debido probablemente al deseo de ser valoradas y aceptadas socialmente. 

Hay que tener en cuenta que la mujer ha tenido que luchar durante muchos años para conseguir determinados privilegios que para los varones venían dados de antemano. 

Esta lucha nos ha hecho más competitivas y lo extrapolamos a toda la población. Somos competidoras con nosotras mismas y con los varones. Cuando aparece competición entre dos mujeres que quieren ganar, es cuando se da una batalla campal. De ahí la mala fama que tenemos. 

Fuente: Terra

La historia de los vibradores

Posted by | Posted in Curiosidades, Historia, Medicina | Posted on 02-12-2008

A todos nos causa curiosidad los juguetes sexuales, que conforme pasan las tabúes sexuales, se usan con más regularidad. Sin embargo,  muchos desconocen que este juguete no es un invento moderno.

Los primeros registros sobre su uso fue en la época de Hipócrates para combatir la histeria utilizando los dedos masculinos ya que por aquel entonces, la autoestimulación femenina era muy mal vista (y aún en la actualidad hay quienes piensan que es incorrecto practicarla). Como dijo Avicenna, otro de los fundadores de la medicina moderna, “las mujeres con histeria no deben tocarse: ese es un trabajo para los maridos y los doctores”.

En la mitad del s. XIX, se consideraba que el 70% de las mujeres eran histéricas crónicas, y el masaje clitoriano fue considerado como único remedio a este “problema”. Los únicos que podían darles semejante medicina eran los doctores y sus maridos.

Muchos pensarán que hubiera sido una buena idea ser médico en ese entonces, pero la cosa no era tan fácil ni placentera. Tener que brindar masajes por varios minutos a muchas mujeres durante el día debió haber sido un trabajo arduo. Así que en 1860 se creó la hidroterapia íntima, la cual consistía en estimular el órgano femenino con un potente chorro de agua. Estos balnearios eran extremadamente caros y poco prácticos (se debía permanecer en el chorro entre 5 o más minutos hasta llegar al clímax) por lo que había que buscar otra solución.

Antepasados del Rabbit

Bautizado con el explícito nombre de Manipulator, el primer masajeador vibrante clitoridiano se fabricó en Inglaterra a mediados de 1870. Era, básicamente, una tosca mesa de madera con un agujero en medio para encajar la pelvis femenina, a la que se aplicaba una esfera vibrante conectada a una máquina de vapor. Aunque funcionaba, seguía siendo un aparato costoso y engorroso.

En la década de 1880, un médico inglés llamado Joseph Mortimer Granville desarrolló el primer vibrador con forma fálica, una máquina de efectos milagrosos, cuyo único problema era su tamaño industrial. La paciente se tumbaba en un diván y el doctor le aplicaba el vibrador electromecánico en la entrepierna, consiguiendo un orgasmo en unos 10 minutos, más o menos.

La empresa Weiss no tardó en fabricar en serie estos instrumentos, reduciendo su tamaño y modificando sus mecanismos para ponerlos en marcha mediante baterías, pedales, manivelas y, finalmente, corriente eléctrica. La vibración, que iba de 1.000 a 7.000 pulsaciones por minuto, “curaba” hasta a las “histéricas” más patológicas. Los aparatos se fabricaban en serie y se vendían a través de revistas o por prescripción médica.

En 1899, el naturalista John Muir inventó un vibrador para hombres. Atado con correas al cuello y a las piernas, estimulaba el pene para tratar afecciones como la espermatorrea. Los vibradores masculinos se seguirían vendiendo durante el siglo XX como máquinas para “descargar la próstata” o “estimular la circulación”.

La domesticación del consolador

A principios del siglo XX se comenzaron a construir motores más pequeños que dieron pie a la fabricación de vibradores de menor tamaño. Así se creó el vibrador doméstico, que fue patentado en 1902 por la empresa estadounidense Hamilton Beach of Racine y el cual se convirtió en el quinto aparato eléctrico en invadir los hogares, mucho antes que, por ejemplo, la plancha eléctrica.

Por ese entonces más personas iban y compraban los vibradores por diversas “dolencias” entre ellas el estrés, la histeria, para mantenerse más bellas, entre otros muchos pretextos. Modelos como el Miracle Ball-Grip Massager o el Gyro-Lator se hicieron muy célebres e incluso se publicitaron en periódicos con frases como “La vibración que proporciona vida, vigor, fuerza y belleza” o “Instrumentos para la tensión y la ansiedad femenina”.

En 1917, en los hogares norteamericanos había más vibradores que tostadoras; aunque desaparecieron de los consultorios médicos, seguían considerándose aparatos clínicos para proporcionar relax a las mujeres más inquietas. En la primera mitad del siglo XX, el mercado de este tipo de artefactos estaba en alza, y docenas de prototipos fueron patentados. Algunos de ellos todavía pueden conseguirse a través de eBay, lo cual demuestra su excelente factura. Muchos pueden verse en el Vibrator Museum.

La inocente función clínica que tenían los vibradores se desvaneció con la aparición de las películas pornográficas. Cada vez más personas empezaron a ver con malos ojos a estos aparatos, convirtiéndose de ser una medicina, a una perversión para el sexo femenino.

La mala fama del vibrador se acentuó a partir de 1952: la Asociación Americana de Psiquiatría decidió que la histeria femenina no era más que un mito y que la terapia vibradora era, simple y llanamente, una sesión de masturbación. Aún así, el consolador se siguió vendiendo como “tecnología camuflada”, con imaginativos diseños de las más extrañas formas y colores.

En 1973 el feminismo tomó auge y la sexóloga Betty Dodson comenzó a brindar terapias de masturbación grupales utilizando al Hitachi Magic Wand, un masajeador corporal con forma de gran micrófono que, según ella, era capaz de espabilar hasta el clítoris más atrofiado. Ese mismo año, Eve’s Garden, un sex shop sólo para mujeres, se inauguró en Nueva York. Cinco años después, Good Vibrations de San Francisco fue la segunda tienda erótica femenina de América.

La autoestimulación femenina ya era un hecho y en los 80s la conservadora Adminstración Reagan incluyó vibradores en su lista de consejos para prevención del SIDA y el sexo seguro.

En el siglo XXI más y más mujeres se unen a poseer la última tecnología en consoladores. Lo más novedoso en estos aparatos es eledildonics, vibradores sexuales cuyas velocidades y movimientos se controlan por control remoto desde un ordenador. Ya no vienen disfrazados de aspiradoras, y se pueden conseguir en cualquier parte.

¿Por qué las mujeres sienten más frío que los hombres?

Posted by | Posted in Ciencia, Curiosidades, Mujer | Posted on 13-11-2008

Nuestros termostatos biológicos poseen niveles ligeramente diferentes dependiendo de nuestro sexo, aptitud, edad, dieta, cantidad de sueño que tenemos,etc. Un reciente estudio demuestra porque que las mujeres sufren las bajas temperaturas mas que los hombres.

“El hombre es un animal tropical. Hemos evolucionado en el Ecuador y desde entonces hemos  migrado a todas las partes del planeta. La única forma mantener  caliente nuestro organismo es mediante la modificación de nuestro comportamiento: hemos aprendido a usar la ropa, construir edificios, hacer fuego” dice Mike Tipton, profesor de Fisiología humana en la Universidad de Portsmouth.

Nuestras extremidades son las que nos dicen que sentimos. Si nuestras manos o los pies están fríos, vamos a sentir frío. La mayoría de nuestros sensores de temperatura biológica se encuentran en la piel, y tenemos mas sensores fríos que calientes. Nuestra mayor sensibilidad al frío hace sentirnos mas cómodos cuando existe una leve brisa, que cuando la temperatura es baja.

De acuerdo al estudio realizado por la Universidad de Portsmouth,  las mujeres realmente sienten el frío más que los hombres, debido a que conservan el calor mejor que los hombres. Esto se debe a que su grasa corporal esta uniformemente distribuida en su cuerpo y pueden hacer fluir toda su sangre a sus órganos centrales. Sin embargo, esta eficiente forma de mantener cálidos los órganos vitales hace que menos sangre circule por sus manos y por sus pies y por esta razón sienten frió.

El informe también sugiriere que el cuerpo de una mujer puede variar de temperatura en mas de un grado, dependiendo en que parte se encuentre de su ciclo menstrual.

Fuente: La Reserva