Síndrome de la mujer Cenicienta

El llamado Síndrome de Cenicienta tiene dos vertientes distintas. Una se enfoca en el rechazo que sienten los padres adoptivos por sus hijastros, y otra, que es en la que me enfocaré en este artículo y que fue descrito por Colette Dowling, de las mujeres que crecen sintiéndose que sin la ayuda de terceros no podrán lograr nada en la vida, es decir, son totalmente dependientes.

cenicienta

Colette Dowling intentó definir a las mujeres con este síndrome como motivadas por un deseo inconsciente de ser cuidadas, como consecuencia a su miedo de ser independiente, parcial o totalmente.Ello puede ser por temor a responsabilizarse  completamente de si mismas o por la necesidad psicológica de ser protegidas.

El Síndrome de Cenicienta se caracteriza por el deseo de conseguir un” príncipe azul” para alejarla de su atribulada vida y vivir felices para siempre. Pondrá toda su ilusión en encontrar un hombre guapo, simpático y rico que cumpla dichas fantasías y por tanto,  idealizará a su posible pareja hasta darse cuenta de que esta persona no cumple con sus altísimas expectativas

Al igual que la Cenicienta de los cuentos, pueden ser dóciles, tiernas y amables, pero a su vez dependientes, muy absorbentes con sus parejas e incapaces de hacer tareas por sí mismas. Sin embargo, también existen otros casos en que las “Cenicienta”  poseen fuertes personalidades y son muy capaces en las tareas que realizan, pero,aún así, necesitan a una figura más fuerte que ellas. La forma en la que fueron educadas afecta mucho el perfil que buscan como pareja

Por otra parte, también existen hombres que caen en el perfil del “Príncipe” rescatador de damas en peligro.  Ellos suelen ser muy egocéntricos, adictos al control y sobreprotectores. Además,”el Príncipe”piensa que “la Cenicienta” no puede vivir sin su constante cuidado. Además a los “Príncipes” no les gusta que las “Cenicientas” los contradigan, debido al modelo de relación de pareja inculcado durante la infancia, a través de los padres.

En la interacción inicial entre la “Cenicienta” y el “Príncipe”, hay una reciprocidad beneficiosa para ambos. Pero esto, se va desgastando porque cada uno obliga a  las necesidades del otro. Así, la víctima-princesa, pudiera generar situaciones que la pongan en peligro para que el príncipe-rescatador llegue en su ayuda pudiendo ser incapaces de hasta cambiar un bombillo sin su ayuda. Así, el rescatador acudirá gustosamente las primeras veces, llamará constantemente para asegurarse de que la víctima se encuentra bien y procurará estar disponible para ella. Si un día no puede apoyarle, se sentirá mal, creerá que está fallando como héroe, como padre, como hermano, como novio… Pero, al final, el príncipe-rescatador puede terminar por sentirse agobiado, cansado, desgastado y culpar a la princesa-víctima de ser abusiva, o demasiado débil. Comenzará a verla como una carga. La princesa-víctima se resiente por los reproches del príncipe-rescatador, apreciando, lentamente, los múltiples fallos que este posee hasta que su imagen como Princípe-rescatador se acaba desmoronando.

¿ Qué podemos hacer ante el Síndrome de Cenicienta?

  1. Tiene un componente de fantasía de rescate. Se trata de mujeres insatisfechas con su vida, su trabajo o sus relaciones sociales que esperan que la llegada de un príncipe azul las salve de su vida triste y frustrante. Lo que se recomienda es aceptar la realidad, concienciarse de que nada es perfecto y  que podemos ser felices sin necesitar a terceras personas. El bienestar debe nacer de uno mismo.
  2. Para superar el Síndrome de Cenicienta debemos ir más allá del amor ideal para poder centrarnos en una relación real, y aceptar el mundo tal y como es.
  3. La forma en la que fueron educadas las “Cenicientas” afecta mucho sus idealizaciones de los “Príncipes”, de modo que si son sumisas o dependientes, buscarán seguirlo siendo. Muchas otras, temen vivir sin pareja; no obstante,  no consiguen al hombre perfecto que cumpla con sus expectativas. Este complejo no tiene una cura milagrosa, se trata de realizar psicoterapia para fomentar una autoestima saludable que les lleve a dejar de ser dependientes

Fuente: Siquia

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