Alicia en el País de la Pedofilia

Posted by | Posted in Curiosidades, Historia, Libros, Literatura | Posted on 21-03-2009

Después de leer un sinnúmero de análisis acerca de este maravilloso libro el cual posee una cantidad de arquetipos y significados dignos de estudio, descubro con curiosidad que su autor, Lewis Carroll, gustaba de estar rodeado de niñitas, “amigas” suyas.  De hecho, Alicia fue basada en una amiga del autor que se llamaba Alice. Entonces podemos pensar que tal vez, así como el autor de Peter Pan, era una persona que gustaba de la compañía infantil, pero resulta que más que gustar de la compañía de estas pequeñas también gustaba de fotografiarlas desnudas y al ser descubierto fue acusado duramente por lo que tuvo que dejar su afición por la fotografía incursionando en la pintura, sí, de desnudos infantiles.

Las fotografías de sus amigas al desnudo fueron destruídas después de su muerte para limpiar su nombre. Así que cuando leemos este libro nos introducimos a la psicología turbada de un pedófilo.

La otra cara de Carroll es la de Charle Ludwidge Dodgson, su verdadero nombre. Se trata de un señor serio y atildado, diácono y conservador, matemático y profesor de la Universidad de Oxford. Según parece era un hombre aburrido, tartaja y tremendamente puritano, autor de veinticinco libros de lógica y matemática, obsesivo y recalcitrante y posible víctima de su propia represión. Es probable que muriera virgen, pese al montón de niñas que había tenido en sus brazos o en sus rodillas, y a las que se había ligado como autor que era de los dos libros infantiles que ellas adoraban.

No se conserva de él ni una sola fotografía en la que aparezca sonriente. Debió de ser un hombre tremendamente desgraciado. En su caso no había pócima que operara el cambio. Yo me lo imagino mirándose al espejo, componiendo tal vez su negro vestido de clérigo, conforme con su desdicha, pensando aún en los últimos cálculos matemáticos que habría resuelto por la mañana, hipócrita como la época. Y de repente, cuando aún se estaba repeinando los rizos de detrás de la oreja, alehop, aparece como a través del espejo la mirada cachonda del cachondo Carroll, del lolitero Lewis, del genial y transgresor inconformista, autor de vanguardia y manoseador de niñas.
Y pongamos fin a nuestra historia. ¿Quién fue Alice y de qué naturaleza fue el amor que la unió a Mr.Carroll? Era la hija de uno de los decanos de la Universidad, el señor Liddell, amigo del Sr. Dogdson, y solía jugar en los alrededores con sus hermanas. No tardó nuestro protagonista en fijarse en la criatura, para la que inventaba historias y caricias y a la que visitaba en su casa. A la señora Liddell le empezó a resultar extraño este comportamiento. Sin duda le parecían extrañas las cartas casi de amor que le enviaba a su hija, y los regalos, y las fotografías que le hacía disfrazada de mendiga, el pecho al aire y la postura equívoca. Un día le contó la historia de una niña llamada Alicia que se cayó en la madriguera de un conejo blanco y todo lo que en ella le fue ocurriendo, y Alice le pidió que se lo escribiera y regalara. Esto ocurrió en 1862.
 
Lewis Carroll no terminó el libro hasta 1864, pero para entonces ya se había roto la amistad quemantenía con los señores Liddell. Aún así le envió su manuscrito firmado a Alice, que lo conservó toda su vida. No se sabe con seguridad las razones de la ruptura con la familia de Alice. Se sospecha que se le ocurrió pedir la mano de la niña en matrimonio cuando ella sólo tenía once años y él treinta y uno, y que fue rechazado con más de un insulto por parte de la señora Liddell, que se sintió ofendida al comprobar que las maneras de su antiguo amigo eran demasiado cariñosas. No podían imaginar los padres de Alice que su hija acabaría siendo inmortalizada por la pluma excéntrica de aquel excéntrico. Y mucho menos que ellos también permanecerían en la memoria de los hombres vinculados al extraño caso del Sr. Dogdson y Mr. Carroll.
Se conserva una carta de Lewis Carroll a Alice muchos años después de su amistad. Él tenía cincuenta y tres años y escribía cosas tan reveladoras como esto: “He tenido montones de niñas-amigas desde entonces, pero todas han sido otra cosa”.  
Basado en el artículo de Agustín Celis

Dejar de fumar es fácil si sabes cómo hacerlo

Posted by | Posted in Libros, Salud | Posted on 26-08-2008

Este es el título del libro de Allen Carr que con lenguaje accesible y su propia experiencia como fumador coloca todas las escusas posibles que los fumadores brindan para dejar de fumar.

De esta forma, uno como fumador se siente identificado y racionaliza el proceso del fumar haciéndose preguntas simples como por ejemplo, ¿por qué fumo?, ¿qué posee el cigarro que ocasiona que me de miedo dejarlo? ¿por qué me desespero si no tengo una cajetilla de cigarros a mano? ¿por qué si soy capaz de estar sin fumar mientras duermo, no soy capaz de pasarme sin fumar una hora al día?, si pudiera retroceder el tiempo ¿me fumaría ese primer cigarro?, entre otras muchas preguntas.

El libro da unos pasos simples para dejar de fumar que si se llevan a cabo pueden liberar al fumador de su adicción. Allen no está de acuerdo con el uso de parches ni chicles de nicotina ya que lo que se pretende es romper con la adicción no continuarla de otra forma. Muchos exfumadores se hacen adictos a los chicles y a los parches, por lo que si vuelven a fumar la dosis de nicotina sería mucho más alta y podría ocasionarle serios problemas de salud.

Existen muchos testimonios que hablan a favor de este libro. Penosamente el escritor murió por cáncer de pulmón a los 72 años, sin embargo, dejó un gran legado para que muchos fumadores encuentren la salida a su adicción.

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