Misterios en transplantes de órganos: recuerdos y cambios de actitud

Muchas de las personas que se han practicado un transplante (sobretodo del corazón) han cambiado sus actitudes, han tenido nuevos talentos que antes no poseían y hasta han tenido recuerdos ajenos. Muchos investigan el origen del donador del órgano  y quedan sorprendidos al saber que están tenido recuerdos y actitudes del donante de su órgano como si éste siguiera vivo dentro de ellos.

Los siguientes testimonios han sido tomados del artículo Pearsall, Schwartz y Russek (2002).

Caso 1 de Pearsall, Schwartz y Russek (2002)
(El canto “Danny, mi corazón es tuyo”)

El donador, Paul, fue un joven de 18 años, que murió en un accidente de coche. El padre del donador Paul, psiquiatra, refiere:

“Mi hijo siempre escribió poemas.  Durante más de en un año no habíamos puesto orden en su habitación.  Luego allí encontramos unos poemas, que nunca nos había mostrado, y hasta hoy no hemos hablado sobre este tema con nadie.  Especialmente uno de los poemas nos había conmocionado mucho, emocional y espiritualmente.  En este poema habla sobre la cercanía de su muerte.”

“Por otra parte él era músico, y encontramos una canción con el siguiente título: »Danny, mi corazón es tuyo«

En el texto de esta canción expresaba con claridad que estaba predestinado a morir prematuramente y que iba a dar su corazón a otra persona.  Cuando hemos encontrado a la receptora de sus órganos, estuvimos tan…  No sabíamos qué pasaba.  Tampoco lo sabemos ahora.  Simplemente no lo sabemos.”

La receptora, Danielle, de 18 años, comunica:

“Cuando me mostraron las fotos de su hijo le reconocí inmediatamente.  Él soy yo.  Sé que está dentro de mí y que me ama.  Desde siempre ha sido mi amante, puede ser que en otro tiempo, en algún otro lugar.  ¿Cómo pudo saber antes de su muerte que tenía que morir y que a mí me iba a dar su corazón?  ¿Cómo pudo saber que mi nombre era Danielle?  Y después, cuando han tocado para mí algunas de sus canciones, he podido continuar cantándolas sin haberlas escuchado con anterioridad.  Antes nunca había podido tocar, pero después del trasplante comencé a interesarme por la música.  La sentía en mi corazón.  Mi corazón tenía que tocar música.  Le dije a mi madre que quería ir a clases de guitarra.  El mismo instrumento que había tocado Paul.  Su canto está dentro de mí.  Lo siento repetidamente por la noche, y es como si Paul me diera una serenata.”

Caso 2 de Pearsall, Schwartz y Russek (2002)
(Carter actúa del mismo modo que Jerry)

El donador, Jerry, tenía 16 meses en el momento del trasplante.  El receptor del corazón, Carter, en el momento del trasplante era un bebé de 7 meses, en la entrevista tiene 6 años.

La madre del donador Jerry, médica, informa sobre su primer encuentro con el receptor Carter:

“Cuando Carter me vio por primera vez corrió hacia mí, presionó su nariz contra la mía y la frotó y frotó.  Esto era precisamente lo que hacíamos con Jerry.”

“Cuando él me abrazó pude sentir a mi propio hijo.  O sea:  Pude sentirle, no sólo simbólicamente.  Él estaba presente.  Sentí su energía.  Pueden preguntarle a mi madre:  Carter a pesar de tener ya 6 años habló con el mismo lenguaje de bebé y jugó con mi nariz de la misma manera que lo hacía Jerry.”

“Nos quedamos con la familia del pequeño receptor del corazón, Carter, aquella noche.  A medianoche Carter entró en nuestra habitación y quiso dormir con mi marido y conmigo.  Él se acurrucó entre nosotros como Jerry solía hacerlo, y empezamos a llorar.  Carter nos dijo que no lloráramos porque Jerry decía que todo iba bien.  El corazón de nuestro hijo late en el pecho de Carter.  De alguna manera nuestro hijo sigue vivo.”

La madre del receptor Carter dice:

“He visto a Carter corriendo hacia ella [la madre del donador Jerry].  Nunca lo hace.  És muy, muy esquivo.  Pero fue hacia ella.  Cuando susurró: »Todo va bien, Mamá«, me desmayé.  ¡La llamó »Mamá«! – o tal vez es el corazón de Jerry que ha estado hablando.”

“Algo más que deben saber:  Cuando fuimos todos juntos a la iglesia, Carter no había visto con anterioridad al padre de Jerry.  Habíamos llegado tarde y el padre de Jerry estaba sentado en medio de un grupo de gente de la comunidad de la iglesia.  Carter se soltó de mi mano y directamente corrió hacia él.  Se subió a su regazo, le abrazó y dijo: »Daddy«.  Nos quedamos todos perplejos.  ¿Cómo podía conocerle?  ¿Por qué le llamó »Dad«?  Nunca antes había hecho nada igual.  En la iglesia nunca se había soltado de mi mano y nunca había corrido hacia un desconocido.  Cuando le pregunté porque lo hizo, él me contestó que no lo había hecho él, sino que fue Jerry quién lo hizo, y él, Carter, fue con él.”

Muchos aseguran que esto sucede porque en algunos órganos como el corazón, las celulas retienen recuerdos pero esto sólo es una hipótesis. Los que creen en la reencarnación piensan que es porque hay parte del ser que donó en el receptor y que sigue viviendo allí.

Se dice que muchos que han pasado por un transplante han tenido estas experiencias pero que no lo cuentan por vergüenza o porque les da temor que los consideren locos. Si alguien ha pasado por esto, sería interesante que lo contara. Los comentarios son bienvenidos.

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