Maneki-neko: el gato de la suerte

Seguro que lo has visto en algunas tiendas, sobretodo de artículos chinos.  Pero ¿quién es? ¿qué significa? ¿por qué mueve su patita?

manekineko

Muchos aseguran que luego de que les regalaran uno de estos gatitos (siempre deben de ser regalados), la suerte ha llegado a sus vidas,  sus comercios van viento en popa y hasta les han aumentado el sueldo. Pero ¿de dónde viene este mito?

La leyenda de Maneki-neko proviene de China y Japón.  Las versiones más antiguas no movían la pata, sólo la tenían en alto. Actualmente, usan baterías y la patita tiene un movimiento oscilante de arriba para abajo. Pero no está saludando. Hay que recordar que los orientales no saludan como nosotros, sino que bajan la cabeza en un acto de humildad y respeto. La patita no está diciendo “hola” sino que está atrayendo toda la buena suerte hacia su dueño e invita a los clientes a entrar al negocio.

Su popularidad comenzó en el periodo Meiji, de 1868 a 1912 y fue debida a la industria del sexo. En aquel entonces existían prostíbulos denominados  Yukako,  donde se podía encontrar compañía femenina y otras diversiones. En ellos existían altares cuyo amuletos eran talismanes con forma de órganos sexuales masculinos. Con la apertura de Japón a Occidente en la era Meiji, el gobierno en 1868 busca la modernización, prohibiendo la venta y exhibición del talismán con forma de órgano masculino. Estos desaparecen de las casas de citas y son sustituidos por los Maneki Neko.

Este gatito no sólo atraía la suerte sino que también ayudaba a aliviar enfermedades infantiles. A muchos niños les colgaban el gato en el cuello para enfrentar diversas enfermedades.

Cuenta con diversos colores: el rosado atrae el matrimonio, el blanco la pureza, rojo aumenta el amor,  el azul cumple los sueños, el dorado aumenta la economía,  el verde mejora la salud y el negro evita la mala suerte.


Mito

Durante el siglo XVII, en la era Edo, en la época de los señores feudales, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos y estaba semi-destruido. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aun así, compartía la escasa comida que tenía con su gata, Tama.

Un día, un señor feudal, un hombre de gran fortuna e importancia llamado Naotaka II  fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que una gata de color blanco, negro y marrón, le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gata. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.

A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo y éste prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre.

Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor. 

Fuente:  La Gaceta (Argentina) y Wikipedia

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