Los ustachas, mounstruos que horrorizaban hasta a los nazis

Los ustachas no son seres mitológicos, ni zombies, tampoco extraterrestres. Fueron seres humanos, como nosotros, que gustaban de torturar de forma cruel a judíos, mujeres embarazadas y niños. Gobernaron Croacia durante cuatro años y mataron a un millón de personas.

“Un ustacha que no puede sacar al niño del vientre de la madre con una daga, no es un buen ustacha”. Estas palabras fueron atribuidas a Ante Pavelic, el líder del movimiento fascista más cruel de la historia, que asesinó a más de 1.000.000 de judíos, serbios y gitanos durante la Segunda Guerra Mundial.

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En 1941, las fuerzas del Eje invadieron Yugoslavia, lo que permitió a sus aliados, los ustachas, formar el Estado Independiente de Croacia, que incluía los territorios de Croacia, Eslovenia y Bosnia-Herzegovina.

Una vez en el poder, comenzaron una persecución despiadada contra judíos y serbios,  cuyo objetivo era la de eliminar un tercio de estas poblaciones. Cuenta un corresponsal de guerra llamado Curzio Malaparte que notó que había en el escritorio de del führer Pavelic una canasta de mimbre llena de una especie de mejillones. Al preguntarle qué era eso él respondió sonriente que era un regalo de sus ustachas: 20 kilos de ojos humanos.  No sólo eso. Muchos aseguran que los ustachas hacían collares con las lenguas, ojos y orejas de sus víctimas.

Crueldad contra niños, mujeres y sacerdotes

Fuentes históricas aseguran que entre 1941 y 1945 los ustachas construyeron al menos 25 campos de exterminio, algunos de ellos como el de Sisak o el de Jasterbarsko, fueron exclusivamente para niños.

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En Jasenovac fueron asesinados niños de 1 a 14 años de edad. Un superviviente recuerda que los ustachas quemaron vivos a muchos niños en presencia de sus padres, mientras que a otros prefirieron ahogarlos en el río Sava, que estaba junto al campo de exterminio. El investigador Dragoje Lukic asegura que los niños en pañales fueron disparados o masacrados con hachas. Los ustachas también cometieron otra atrocidad difícil de describir: las niñas de 12-13 años de edad fueron violadas en presencia de sus madres.

Pero no sólo mataban niños en los campos de concentración.  El historiador alemán Alfred Miller asegura que en varios pueblos cientos de niños fueron encontrados empalados con los brazos y las piernas torcidos.

Con las mujeres eran igual de sádicos.  Primero las violaban, luego les cortaban los pechos y los brazos. Si las mujeres estaban embarazadas les extraían el niño y lo descuartizaban delante de ellas.

En los años del régimen fascista fueron asesinados también cientos de sacerdotes serbios, así como fueron destruidas la mayoría de las iglesias ortodoxas en territorio croata. El sacerdote ciego Vukoslav Milanovic,  fue forzado a escuchar cómo mataban a sus hijos, mientras al sacerdote Branko Dobrosavljevic le cortaban el brazo y lo despellejaban.

Los nazis estaban horrorizados

Los mismos monstruos nazis que estaban en Croacia expresaron su horror ante el terror ustacha, al que consideraban “excesivo y poco eficaz”. Así pues, el comisario nazi en Croacia, Herman Neubacher definió las bestialidades ustachas como  “el crimen más feroz de la historia, que solo se puede comparar con el infierno de Dante”.

Por su parte, el general alemán Glesse von Horstenau escribió en su diario en noviembre de 1942 que los ustachas “degollaban cientos de personas en los dos lados del río Sava. Cuando degollaban en nuestra parte, nosotros difícilmente podíamos soportar los gritos de hombres, mujeres y niños. Les degollaban y les abrían el abdomen antes de tirarlos al río”.

La pesadilla terminó en 1945, cuando fueron vencidos por el Ejército Rojo.  Ante Pavelic llegó a escapar a Argentina, donde sufrió un atentado en 1957.  Dos años más tarde, el líder ustacha murió en Madrid a causa de sus heridas.

Fuente: Libertad Digital

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