Las increíbles cucarachas: monarcas del planeta Tierra

La habitan desde hace 350 millones de años; han desarrollado vías evolutivas que prácticamente las han hecho inmunes

Las cucarachas son las monarcas de la Tierra , pues la habitan desde hace 350 millones de años. Son fósiles vivientes que han desarrollado vías evolutivas las cuales prácticamente las han hecho inmunes. Esa ventaja les permitió adaptarse a todos los fenómenos ocurridos en las distintas eras geológicas por las que ha atravesado el planeta.

Además, su éxito reproductivo las ha convertido en una plaga nociva, contienen 40 bacterias en el organismo que pueden ocasionarla muerte del ser humano o de animales. No obstante, son utilizadas para experimentos, remedios curativos y, quizá en un futuro, sean el alimento del hombre, dijo Julieta Ramos-Elorduy Blázquez, del Instituto de Biología.

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En la antigüedad, explicó, esos insectos medían aproximadamente 60 centímetros de largo; por esta razón los comparó con la nanotecnología. Es como si se hubiera aplicado nanobiología; para sobrevivir y adaptarse tuvieron que reducir de tamaño.

Otra mejoría de adaptabilidad es su capacidad omnívora, pues necesitan poco alimento y pueden comer todo lo que encuentran a su paso, como polvo de concreto, pegamento, herrumbre de fierro; son perfectas, aunque la gente las odie, agregó.

No tienen límites. Pueden vivir en restaurantes lujosos o el caño y las grietas de coladeras; lo único que buscan es alimentarse y reproducirse. Prefieren sitios cálidos, repletos de desechos de comida.

Además, dijo, la bolsa en donde depositan sus huevecillos (ooteca) es una estructura dura, de un tamaño suficiente para no ser devorada por depredadores; también contiene feromonas de repulsión, para evitar que otros animales se acerquen, y tiene capacidad para 50 crías, dependiendo de la variedad.

Existen unos cuatro mil 500 tipos de cucarachas, la mayoría de campo, de distintos tamaños y colores; suelen alimentarse de plantas o frutos. Sin embargo, 12 especies citadinas son una plaga nociva, por el medio contaminado donde se desarrollan, deambulando entre desechos putrefactos.

Las cucarachas perjudiciales y comunes que habitan en las urbes representan 0.5 por ciento del total; las más frecuentes son la Periplaneta americana, Blattella germánica y Blatta orientalis Linneo. Éstas tienen alrededor de 40 bacterias patógenas en el organismo y pueden causar la muerte del ser humano o de animales, reiteró la especialista.

Son foco de infección

Por su parte, Enrique Mariño Pedraza, también investigador del Instituto de Biología, abundó que entre las enfermedades ocasionadas se encuentran la disentería por Shigelta, abscesos originados por Staphylococcus, infecciones entéricas por Salmonella. inoculación urogenitales por Escherichia coli; lepra por Mycobacterium leprae, y peste por Pasteurella pestis.

Algunas también fungen como hospederos intermediarios de ciertos helmintos (gusanos) y de huevecillos de este tipo de parásitos, entre ellos el Taenia saginata, Ascaris lumbricoides y Ancylostoma duodenale.

Estos insectos caseros suelen caminar sobre los alimentos, dejando detritos (residuos putrefactos); además, tienen la costumbre de regurgitar la comida parcialmente digerida o de secretar sustancias a través de glándulas odoríferas. No obstante, para ser consideradas dañinas deben habitaren grupos grandes, puntualizó.

El cuerpo de las cucarachas, que pertenecen al orden Blattaria, se divide en tres partes: cabeza, tórax y abdomen. En la primera sección se ubican los ojos, que les permiten ver de noche; también tienen un par de antenas largas y delgadas, con 15 mil órganos sensorios y sustancias químicas que les ayudan a identificar el clima, el ruido y a depredadores.

Cuentan con un poderoso aparato bucal masticador, con mandíbulas grandes y filosas; la Periplaneta americana, ejemplificó el investigador universitario, puede arrancar un pedazo pequeño de carne y deja la zona llena de microbios.

En el tórax tienen tres pares de patas delgadas y espinosas, por lo que son ágiles y veloces sobre casi cualquier superficie. En el abdomen nacen las alas, coriáceas o duras, al igual que su cubierta (cutícula). Abajo están las alas membranosas, que van plegadas, y cuando se abren los miembros delanteros, las de atrás se expanden y pueden emprender el vuelo.

Todas las especies tienen alas, aunque algunas no suelen utilizarlas, porque no las necesitan y son menos desarrolladas, resaltó.

Pueden presentar el fenómeno de partenogénesis, la fertilización de los huevecillos sin la presencia del macho, como un mecanismo de defensa, prevención y sobrevivencia. Tienen tigmotaxia o tendencia a permanecer en contacto (adherente), así se sienten seguras. Otra cualidad es que excavan y anidan en la tierra y, por ello, aunque se elimine a los ejemplares adultos, perduran las ootecas.

Resistentes y adaptables

Son tan resistentes que pueden permanecer 15 días en el refrigerador, con una temperatura de menos cuatro grados centígrados; cuando se les saca siguen vivas, después de 20 minutos empiezan a mover sus antenas y las patas, se enderezan y huyen, detalló Ramos-Elorduy.

Su capacidad de adaptación les permite vivir sin comer dos o tres meses y se mantienen en un estado de diapausa (detención de desarrollo); pueden permanecer un mes sin tomar agua, pues absorben la humedad de los alimentos. Por si fuera poco, insistió la especialista, sobreviven dos semanas sin cabeza.

Comen lo que sea, porque en el tubo digestivo tienen simbiontes que les ayudan a digerir los alimentos; como todos los insectos, secretan antibióticos en su cutícula (exoesqueleto), así que no son atacadas por ningún hongo o bacteria, abundó la académica.

El bolo alimenticio pasa por la faringe y por una molleja con dientes, ubicada en el estómago: ahí mediante contracciones, lo aprietan hasta hacerlo pequeño, y después pasa al resto del intestino.

Su periodo de vida es de seis a ocho meses, y su resistencia se debe, en gran medida, al uso mismo de insecticidas, así que para eliminarlas no hay nada mejor que un buen pisotón; otra solución es la limpieza escrupulosa en lugares donde se almacenan alimentos, principal causa de su congregación, expresó.

Si se utilizan químicos, es recomendable rociar sólo las orillas de las paredes, o el cuerpo del insecto. Otro método es el control biológico, que consiste en atraerlos con cebos para capturar un grupo grande que será esterilizado y luego liberado para competir con las poblaciones naturales.

Pueden ser benéficas

Sin embargo, también se debe reconocer sus beneficios. Hace un año se realizó un experimento ruso en el que se envió al espacio una cucaracha, para analizar los efectos de la microgravedad; de igual manera, serán utilizadas para saber si hay vida semejante a la terrestre en otros planetas, por medio de robots que tienen la apariencia de estos bichos: asimismo, su anatomía ha sido utilizada para experimentos de robótica.

Julieta Ramos-Elorduy, junto con un grupo de académicos, ha recorrido comunidades del país para constatar los remedios curativos elaborados a partir de esta especie, analizarlos y registrarlos en tablas su uso medicinal.

En algunas comunidades se utilizan en infusiones, hervidas, secas o en polvo contra el asma, la tos, ciertas enfermedades intestinales y hemorroides, así como para remover la sangre, disminuir hidropesías, esterilidad, úlceras, garganta hinchada y para ayudar a una condición débil, cáncer de riñón y algidez, entre otras.

La académica comentó que en las prácticas de campo conviven con etnias que cultivan cucarachas como en Zongolica, Veracruz, donde se les ponen un costal lleno de piedras como hábitat, les rocían maíz para que crezcan sanas y fuertes, y las consienten, al considerarlas insectos limpios y sabrosos.

En el Instituto de Biología las alimentan con residuos orgánicos, las resguardan en cámaras de cultivo y analizan el sustrato, que está compuesto por grasas, sales minerales y fibra: después las dan a comer a peces, gallos y pollos.

Su cultivo debe ser higiénico y controlado. Pueden consumirse en pasteles o galletas, pues son una alternativa de sustento alto en proteínas. “Son una comida completa; no pude resistirla tentación, las cociné y las comí; son sabrosas, grasosas y crujientes. En un futuro serán una opción”, aseguró la especialista.

Julieta Ramos-Elorduy concluyó que la raza humana desaparecerá de la Tierra , pero las cucarachas seguirán con vida: han soportado fenómenos geológicos; incluso, son resistentes a las bombas nucleares, por su adaptación morfológica, fisiológica, etológica y ecológica. Son organismos perfectos.

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