Las ex parejas: Amores que siempre dejan huellas

En la búsqueda del amor verdadero, el tiempo vivido con las ex parejas aporta experiencia y ayuda al autoconocimiento. La huella que dejen dependerá, sin embargo, de los proyectos y expectativas involucradas.

Algunos siguen presentes, ya sea física o emocionalmente, otros desaparecen sin dejar rastro y otros vuelven de sorpresa. Sea como sea, las ex parejas son amores que dejan huella y, además, revelan aspectos importantes de cada uno.
“Dime con quién te has emparejado y te diré cómo eres y qué necesidades tienes. Aunque tenga veinte ex parejas todas están en términos sicológicos relacionados conmigo. En la búsqueda de los amores hay un denominador común que habla de mí, de mis necesidades inconscientes en un momento determinado de mi vida”, aclara la sicóloga y terapeuta familiar y de parejas Patricia Sepúlveda Sanhueza.
Puede parecer que los ex son personas opuestas a uno, pero en eso encuentras la confirmación de lo que estás buscando, reitera. “Una pareja plantea la posibilidad de aprender de nosotros mismos, de mi sexualidad, en cómo me entiendo en las relaciones y en cómo puedo darme al otro”.
Pero, ¿porqué algunos ex son más importantes que otros? La sicóloga responde que se debe a las expectativas involucradas, mientras más proyectos existan, mayor será la herida.
Distinto son los ex novios que los ex esposos, porque el compromiso afectivo es diferente y mayor. “Hay un compartir, expectativas que se frustraron. Se piensa que el noviazgo es un entrenamiento, mientras que un cónyuge ocupa un lugar en mi existencia gigante y lo seguirá ocupando, más si hay hijos de por medio”.

Acuerdos inconscientes

Patricia Sepúlveda explica que la elección y el establecerse con una pareja con la que uno pueda sentirse feliz requiere de cierto nivel de madurez y conocimiento de sí mismo.
“Puedo haber ennoviado dos meses, pero si a esa persona la hice cargo de mi felicidad completa, al terminar se siente una responsabilidad tremenda que ahoga. Está súper estudiado que en la formación y combinación de las parejas se va dando un trato en forma inconsciente. Ejemplo, el hombre exitoso y la mujer enamorada, yo te ayudo admirándote y tú me haces valer entregándome protección y siendo proveedor”.
Muchas crisis que terminan en separación, plantea la terapeuta, es porque este acuerdo tácito de parte de uno de los dos cambia. “Si la pareja no resiste y tampoco es capaz de hacer un nuevo contrato vale la pena pensar qué pasó, sino lo más probable es que se busque una persona idem. Muchas parejas que llegan a la consulta súper dañadas es porque uno de los dos viene con una estructura afectiva débil, en que todos los otros son responsables de mi felicidad”.

El replanteamiento

En la mayoría de los casos y contrario a lo que se cree, dice Patricia, las separaciones producen alivio y felicidad después de mucho tiempo.
“Es fundamental aprovechar la separación para aprender de mí, de mis afectos, de mi propia madurez. Si no hago ningún análisis me quedo en el dolor y este ex será un fantasma para toda mi vida. En cambio si soy capaz de mirar el porqué de la ruptura, entonces tengo más posibilidades de hacer un proceso de duelo y también una próxima elección de pareja diferente. Mientras se repita el esquema, revela que esa persona no evolucionó. Hacer la reparación de los afectos puede o no implicar rehacer la vida afectiva con otra persona”, relata Patricia.
No hay una regla que diga si es bueno o no volver con un ex. Cada vez que uno se enfrente a esa posibilidad hay que preguntarse si se repetirán las cosas que a mí me hacían infeliz y, si es así, las podré aceptar o, para volver, será necesario modificar cosas. Muchas parejas hacen un reintento con una lista de cosas por cumplir, esto significa partir de la base de que yo no te acepto, que tengo que modificarte, añade la sicóloga.
Si se está enganchado con el o la ex, Patricia plantea que hay dos caminos. “O te la juegas, haciendo cierto análisis previo de si vale la pena, porque no puedes abrir otro círculo hasta que no cierres el anterior, y si te la juegas y te das cuenta de que no es lo que querías, eso mismo te ayudará a cerrarlo. Si tuviéramos más ética para nuestras relaciones habría mucho menos sufrimiento”.

El descubrirse

De su primer novio, con el que duró un año y ocho meses, Andrea rescata la pasión y la aventura, y de su segunda pareja la estabilidad. “Con el primero no hubo tantos proyectos porque los dos estábamos comenzando la universidad, en cambio con el último duré seis años, fue una relación de tiempo y calidad. Nos íbamos a casar, en estos casos no sólo te involucras con él, sino con toda la familia. Siempre lo recuerdo, además todavía lo quiero. Tratamos de volver, pero fue un error, se volvieron a repetir los mismos problemas, él nunca cambió”, relata.
Andrea, de 27 años, confiesa que cuando estaba con su última pareja su primer novio apareció, y hasta hoy mantienen contacto telefónico. “El me daba el misterio, el gusto de lo prohibido y me alimentaba el ego. No podemos ser amigos, el quiere que volvamos, pero yo no. Que haya vuelto después que sufrí por su partida me llenó ese ego herido”.
Gisela, asistente social de 31 años, relata que tiene muy buen recuerdo de sus ex parejas y que entre ellos no se parecen ni física ni sicológicamente. “Con mi primer novio importante seguíamos teniendo contacto, pero es complicado la amistad hombre mujer, tratamos de cultivarla hablando ocasionalmente, pero siempre habían barreras. Era una amistad falsa, él quería conquistarme y yo ya no sentía nada por él”.
Todas las relaciones de pareja me han servido, porque hay un proceso de conocimiento, de ver si funciona o no como pareja. He descubierto cosas de mí con cada uno, no es que uno cambie en esencia, pero en la forma una reacciona distinto, añade Gisela.
Con sus dos ex novias, Alex -abogado de 26 años- tiene una relación de amigos. “Tenemos súper buena onda, el noviazgo para nosotros es casi como una anécdota, ni nos acordamos, es como que si fuéramos primos. Las parejas que están por venir son más importantes que las que ya fueron. Ahora quiero encontrar alguien que sea más partner, con más proyectos en común”.

¿Sólo amigo?

Una novia celosa de la ex de su pareja, lo peor que puede hacer, según Patricia, es vigilarlo como si fuera de su propiedad, “es pésimo aprendizaje, el noviazgo tiene que ser abierto, fluido”. Si aún teniendo pareja se sigue siendo amigo del ex, vale la pena ser sincero consigo mismo y preguntarse por qué es importante tener una amistad con él. “No es lo mismo ser o no amigo de mi ex, las relaciones te dan cosas, puede ser que con él te sientas segura y alimente tu ego”.
Los celos con las ex parejas manifiestan los propios temores. Tiene que ver con un problema personal, indica, con necesidades que no están satisfechas en su relación actual.
Si nuestra pareja tiene una ex esposa, y con hijos involucrados, lo más sano es aceptarlo desde el comienzo, porque ese hombre seguirá siendo padre de sus hijos, argumenta. “Es clave estar consciente de que estoy emparejándome con alguien que no es cualquier persona, que tiene una característica afectiva diferente. Si no se asume esto será puro sufrimiento. En este caso la mujer sigue teniendo la fantasía de que él no ha optado por ella, cuando en realidad son cariños diferentes, además, casarse con un separado con hijos no necesariamente es un infortunio”.

Fuente: Diario el Sur

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