La historia de Percilla, la mujer mono

El caso de Julia Pastrana ha sido motivo de un trágico ejemplo de la explotación. El prodigio barbudo vivió una existencia llena de manipulación y cuando murió su cuerpo fue abusado y caído en desgracia por  almas insensibles e ignorantes. La vida de sus contemporáneos podía fácilmente haber seguido el mismo camino sombreado, sin embargo su historia es de verdadero amor: la belleza interior y el respeto.

Durante su larga vida Percilla Lauther era conocida por muchos nombres. Originalmente se llamó de forma descriptiva la muchacha melenuda  y más tarde como ” la chica mono “,  pero es muy probable que ella siempre será recordada por sus seres queridos como Percilla Bejano – amante esposa de el Hombre con piel de Lagarto.

Percilla nació el 26 de abril de 1911 en la ciudad puertorriqueña de Bayamón. Ella había nacido con hipertricosis, poseía dos hileras de dientes y llamó la atención inmediata del público y la comunidad médica. Su padre era oriundo de España y  no sabía qué hacer con su hija peluda inicialmente. Posteriormente sus padres viajaron a Nueva York en busca de respuestas de los médicos  y allí permaneció durante siete meses hasta que decidieron exponer a su hija con fines de lucro.

El padre de Percilla no era un hombre codicioso. Él sólo vio una oportunidad de sacar el máximo provecho de la situación en que la naturaleza había metido a su hija. Sin embargo, su limitado conocimiento del  inglés y la dificultad al promocionar los negocios relacionados con Percilla, decidió acercarse a Karl L. Lauther para obtener ayuda. Lauther fue un promotor que realizaba diversos espectáculos durante su vida. Él tomó un interés inmediato en Percilla y la contrató en el acto. Ese arreglo fue de corta duración sin embargo, puesto que el padre de la joven fue baleado y muerto en Gainesville. A su muerte, y según su último deseo, Lauther adoptó a Percilla como si fuera su propia hija.

Percilla nunca dijo nada mal de su padre adoptivo, por tanto, uno puede suponer que él era un hombre compasivo y amoroso. De hecho todas las evidencias indican que a pesar de exhibir Percilla con fines de lucro, Lauther era extremadamente sensible a la percepción pública de su hija adoptiva. Lauther disgustaba el hecho de que el pueblo se volcara a llamar a Percilla “niña mono”. En muchas ocasiones discutía verbalmente contra esas personas que se burlaban y menospreciaban a su hija. Sin embargo, el apodo de mono le dio una idea a  Lauther  y comenzó a exhibir  públicamente a Percilla con un chimpancé entrenado llamado Josephine.

A finales de la década de 1930,  Percilla  se reunió con Emmitt Bejano, el Hombre con piel de Lagarto. A pesar de su espesa barba y su ictiosis un dulce romance floreció entre esta pareja única. Ellos  se valoraban más allá de sus diferencias físicas. Emmitt era un hombre con la piel callosa que pasó intermedios de rendimiento sumergidos en tinas de agua helada, porque no podía sudar. Emmitt  poseía una  “piel gruesa” pero en su interior era un hombre compasivo, amable, encantador y apasionado. Percilla, a pesar de que parecía más  una bestia que  mujer, era elegante, elocuente y poseía una voz encantadora cuando cantaba. En poco tiempo se dieron cuenta que tanto  Percilla como Emmitt estaban hechos el uno para el otro y se fugaron en 1938

bejano

Un año más tarde, la pareja dio la bienvenida a una hija a la que llamaron Francine. Desafortunadamente la neumonía extingue su vida cuando apenas tenía cuatro meses.

Cuando Emmitt  y Percilla regresaron a la exposición habían  sido promovidos como la pareja casada más extraña del mundo. Percilla y Emmitt compartieron el escenario y sobre todo trabajaron para los Hermanos Ringling y otros espectáculos con éxito durante más de una década.Ellos aparecieron juntos en el cine en la película  Carny de 1980  junto a Jodie Foster y Gary Busey.Finalmente la pareja se cansó de la vida ante el ojo público y optó por retirarse a una vida privada en Gibbstown, Florida. Allí los dos quedaron locamente enamorados por muchos años más.

Su unión terminó con  el fallecimiento de Emmitt  en 1995.

Percilla se afeitó bien por primera vez en su vida y apareció brevemente en varios documentales y en el de Jerry Springer  cautivó a la audiencia con historias de su amado Emmitt y con timidez cantó su canción favorita “Es un largo camino” por Tipperary.

Percilla falleció mientras dormía en febrero de 2001. Todos los que la conocían sintieron mucho su muerte.

Que esta historia sirva de lección a esta sociedad superficial: no es cómo luzcas lo que importa, si no lo mucho que desarrolles tu interior, al fin de cuentas, cuando mueres es eso lo que te llevas.

Fuente en Inglés: The Human Marvels
Traducción: Diana Torres

Compartir

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS