El sexo: excelente arma contra los parásitos

Es sabido que el sexo (responsable) es excelente para la salud.  Una investigación realizada por el biólogo Juan José Soler, descubrió que el sexo fortalece nuestro sistema inmunológico, permitiéndonos combatir a estos molestos invasores.

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Durante milenios el sexo ha sido un arma de la naturaleza para adaptar las especies a parásitos, virus y demás invasores.

El 60% de las especies conocidas son parásitos y prácticamente ningún ser vivo se libra de sufrirlos, porque incluso la mayoría de los organismos que consideramos parásitos son explotados por otros.

El biólogo afirma que milenio tras milenio, las especies han luchado una ardua batalla genética contra estos huéspedes, fortaleciendo y mejorando sus sistemas inmunológicos. El fenómeno es conocido como la Reina Roja, haciendo alusión al libro de Alicia en el País de las Maravillas pues uno de los personajes decía “En este lugar hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio”.

El problema radica en que los parásitos se adaptan más al medio ambiente que sus víctimas. Por ejempo,  por cada generación de seres humanos pueden vivir entre 70 y 270 generaciones de pulgas.

Según la hipótesis de la Reina Roja,  “es el sexo lo que hace a los hospedadores no perder la carrera. Desde este punto de vista la razón por la que todos los animales y la mayoría de las plantas se reproducen sexualmente en lugar de clonarse –algo que energéticamente resulta mucho más ‘barato’– es que el sexo favorece la variabilidad genética de las poblaciones. Gracias a esa variabilidad, las especies contarían con un amplio repertorio de respuestas inmunitarias para hacer frente a las amenazas parasitarias”.

Por tanto, si los individuos de una especie se mezclara con otros que son inmunes a ciertos parásitos, la generación que nacería contaría con esa defensa, adaptándose mejor a las amenazas de su entorno. De hecho,  estudios realizados en aves como el pavo real o las golondrinas han demostrado que los parásitos influyen en su comportamiento sexual: las hembras prefieren a los machos con las colas más grandes y llamativas porque dichos caracteres indican que esos individuos sufren un bajo grado de parasitismo.

Fuente: 20minutos

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