Los mosquitos que nos pican son hembras

Mosquito, junto con mosca, son palabras sinónimo de algo molesto, y es que los mosquitos nos vienen molestando desde que el ser humano tiene memoria, y no sólo nos molestan, sino que nos enferman. Así que conozcamos a fondo a estos eternos enemigos de un buen sueño nocturno.

Los que en el saber popular son llamados mosquitos no son una única especie de insectos, sino que comprenden diversas familias, dentro de las cuales la más característica es la que responde al nombre científico de Culicidae.

La familia de los culícidos, son mosquitos, ciertamente, pero también se dividen en 35 géneros y más de 2700 especies. Seguramente los que más se conocen en el mundo cotidiano por su nombre científico son los géneros Anopheles y Aedes, por ser transmisores de enfermedades.

Las características generales de los mosquitos es que tienen dos alas, un cuerpo delgado, largas patas, y dos halterios o balancines. No todos los mosquitos chupan sangre, pero sí todos los miembros de la familia de los culícidos, de quienes vamos a hablar.

Una de las causas de que se luche tanto contra los mosquitos es que tienen la costumbre de chupar sangre de todo tipo de animales, nosotros incluidos, lo que los convierte en peligrosos propagadores de enfermedades.

¿Pero por qué chupan sangre? Quienes lo hacen, son sólo las hembras de los mosquitos, y no lo hacen para comerla, ya que los mosquitos suelen alimentarse de néctar. Aunque no chupan sangre para alimentarse, sí lo hacen como un suplemento para el desarrollo de sus huevos. O sea que necesitan algunas sustancias como el hierro y proteínas de la sangre para el crecimiento de los huevos.

Una de las razones por las que los mosquitos son transmisores de enfermedades es que cuando pican a un animal para extraerle sangre, inyectan un poco de saliva dentro del animal.

Ahora, ¿cómo hacen los mosquitos para rastrear a sus presas en busca de sangre? Al parecer las hembras detectan nuestro aliento y nuestro sudor. Principalmente por culpa del octenol, una sustancia química que está presente tanto en nuestro aliento como en el sudor. Ésta, en contacto con el dióxido de carbono, que también emitimos cuando respiramos, sirven para atraer a los mosquitos. Y lo pueden oler desde lejos, se cree que hasta a 50 kilómetros de distancia.

A los mosquitos no les gusta mucho el calor, así que durante el día descansan en zonas frescas, esperando la noche para alimentarse, aunque algunos ya al atardecer comienzan a molestar. Y también depende de la temperatura si nos van a picar o no, ya que se sabe que si hace mucho calor no salen a picar.

Más de uno se ha puesto a pensar, en una noche de insomnio, cuánto vive un mosquito, ya que a veces estamos convencidos que es el mismo mosquito noche tras noche el que nos zumba al oído y nos deja tantas picaduras. Bueno, le tengo malas noticias, generalmente viven entre 10 y 15 días. Al parecer depende mucho de la temperatura ambiente, cuando más alta, menos viven. También hay diferencias entre las especies, algunas viven sólo 4 días, y otras llegan a alcanzar un mes de vida.

Por ejemplo, Culex tarsalis puede completar su ciclo vital en 14 días a 20°C y en sólo diez días a 25 C. Algunas especies tienen ciclos vitales de apenas cuatro días y otras, en el extremo opuesto, de hasta un mes.

¿Es que no se va a callar nunca ese mosquito? El zumbido característico, tan molesto para los humanos, es un llamado de amor. Lo producen con sus alas mientras vuelan, sí, y es que pueden volar entre una y cuatro horas seguidas sin descanso. El zumbido es producido como para poder coordinar encuentros amorosos. Los machos producen un zumbido de más alta frecuencia que el de las hembras, para que se puedan diferenciar. Pero cuando se encuentran, van variando la frecuencia del zumbido hasta lograr una perfecta armonía. Para ellos, a nosotros no nos deja dormir.

¿Y es que nadie nos va a ayudar contra estos bichos? Sí, los enemigos naturales de los mosquitos suelen ser las libélulas. También los murciélagos y algunas aves pueden llegar a comer muchos mosquitos.

Vía: Natura Curiosa

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