James M.Barrie James Matthew Barrie:
Nació en Kirriemuir, Escocia y llevó una vida con bastantes aspectos novelescos. A los siete años sufrió la muerte de su hermano mayor, hijo predilecto de la madre, que falleció al caer con sus patines en un lago helado. James tuvo entonces la impresión de que tenía que sustituirle para consolarla. Ella lo educó en el amor a los libros y el estudio, esperando del pequeño un comportamiento de adulto. Así se convirtió en un ser melancólico, enfermizo, solitario, obsesionado por el miedo a crecer y a tener que casarse. Sus únicas alegrías eran los libros de aventuras de Robert Louis Stevenson y la compañía de niños menores que él. A pesar de sus prevenciones ante el matrimonio se casó y su matrimonio fue un desastre.
Tras el divorcio se consoló con la amistad de George, Jack, Peter, Nico y Michael, unos hermanos que conoció en sus paseos por Kensington. A la muerte de sus padres, Barrie adoptó a los niños y se inspiró en ellos para narrar las aventuras de Peter Pan, publicadas a principios de siglo. George murió en la I Guerra Mundial. Michael se suicidó echándose a un lago con su amante, atormentado por su homosexualidad. Y Peter se lanzó bajo un tren del metro a los pocos meses de fallecer Jack… “Morir será una aventura sensacional”, había dicho Peter Pan. (Paloma Corredor)
Obras:
Estudió en la Universidad de Edimburgo. En 1885 se fue a vivir a Londres y escribió para la St James’s Gazette y otras muchas revistas. Sus primeros libros contienen apuntes sobre la vida de las aldeas de Escocia. Después de El pequeño ministro (1891), una novela romántica de amor y aventura, escribió Tommy el sentimental (1895) y su continuación, Tommy y Grizel (1900). Su obra de teatro Londres (1893) fue un éxito en su estreno londinense. Su siguiente obra dramática fue la comedia La historia de amor del profesor,1894. Calle Quality,1901, El admirable Crichton,1902 y Mary (1903). Sus obras ponen de manifiesto su particular e irónico sentido de la vida como aventura romántica.
Peter Pan (1904):
El 1902 publica el libro de cuentos Little white bird, donde aparece por primera vez el personaje de Peter Pan. En 1904 termina la hoy mundialmente famosa obra fantástica Peter Pan. Barrie trata sus dos temas favoritos, la conservación de la inocencia infantil y lo que consideraba el instinto femenino de la maternidad. El eterno adolescente Peter Pan, era un extraño personaje que se fue de casa cuando tenía siete días para no convertirse en hombre. Se negó a crecer, a asumir responsabilidades y a comprometerse con un amor. Este personaje fantástico fue inmortalizado en una estatua que puede verse en los jardines londinenses de Kensington.
Nunca Jamás Descubriendo Nunca Jamás. Inspiración y experiencia:
[...] Barrie no era un inglés al uso. En su biografía a menudo aparece rodeado de niños, con los que jugaba e inventaba historias que luego le ayudarían a desarrollar su obra más inmortal. Porque Barrie publicó más de cuareta obras -muchas de las cuáles cosecharon un éxito rotundo en los escenarios londinenses-, así como seis novelas, siete obras de no-ficción y múltiples colecciones de relatos. La obra teatral que luego se convertiría en novela y que cien años después sigue presente es precisamente Peter Pan. Está claro que los dibujos animados de Disney contribuyeron a hacerla famosa en todo el mundo, pero en Estados Unidos la obra original se representa a menudo en todos los teatros escolares. ¿Qué hay en esa historia? Eso es lo que trata de expresar esta película. Los temas fundamentales que subyacen a un cuento que aún nos hace soñar. La esposa de Barrie, interpretada por Radha Mitchell, nos da la clave. En una conversación muy reveladora le explica que ella creía que los genios habitaban un espacio mágico y alejado del mundo, pero ha descubierto que sus obras las extraen de la experiencia, y es el proceso por el que la realidad se convierte en ficción en alas de la imaginación el que plasma la película. Para ello se utiliza continuamente un salto entre lo que hay fuera, y lo que eso evoca en la mente de Barrie. En esos momentos el espectador observa, en un estado de sorpresa continua, cómo un hecho cotidiano se convierte en una historia fantástica para una mente creativa, como el momento en que los niños saltan sobre la cama antes de irse a dormir. Pero hay otros temas, también fundamentales. La difícil carga social sobre aquellos que no quieren ajustarse a los convencionalismos; la capacidad para seguir siendo niños después de alcanzar la madurez física; el proceso por el que se abandona la infancia; el paso del tiempo, con el reloj del cocodrilo ganándonos siempre la partida, porque somos del tiempo y nos engulle a cada paso; la seriedad para disfrutar de la vida; la muerte y la pérdida de seres queridos y, aunque se podrían citar más, el amor, que aquí se convierte en comunión entre seres afines, sin caer en la sensiblería y la previsibilidad estúpida de tantas y tantas películas donde ya desde el principio sabemos quién acabará con quién. Tiene un velo melodramático, eso sí, pero es que llega a lo más profundo de la existencia humana desde un punto de vista suave y amable, casi como si fuera un juego de niños, que al fin y al cabo, es lo que somos todos. (Ana B. González)
Fuente: MGAR Documentos







