Muchas razones se argumentan para que la Iglesia Latina llegase a optar por sacerdotes no casados. Destaca una relajación en los hábitos sexuales de los sacerdotes que intentaron regularse en los concilios de Maguncia y Augsburgo, así como se asegura que durante el Concilio de Constanza 700 mujeres públicas asistieron para atender sexualmente a los obispos participantes. Es posible que dicho desorden causara una decisión de este tipo con el fin de presentar en la figura del sacerdote a un pastor irreprochable. Otra razón que suele argumentarse es la de problemas de propiedad con sacerdotes casados cuyos hijos reclamaban todos los haberes de sus padres al morir estos, lo que incluía la parroquia.
En época reciente, la postura oficial del pontificado sobre el celibato se ha pronunciado en varias ocasiones, como respuesta a algunos movimientos católicos de renovación en torno al Concilio Vaticano II, y que plantean el celibato opcional, a veces con el desafío directo mediante la petición de secularización o la exhibición pública de curas casados o conviviendo con sus parejas. Sacerdotalis Caelibatus fue la sexta encíclica el papa Pablo VI (24 de junio de 1967). En el mismo sentido se han pronunciado los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI.
El celibato sacerdotal obligatorio ha tenido múltiples críticas, así como numerosos defensores. Sus más drásticos críticos lo ven como causante de abusos sexuales por parte de sacerdotes que no están preparados para asumir tan difícil obligación, mientras para sus defensores se trata de una mirada desde el psicoanálisis de Freud que reduce todo al plano de los instintos sin tener en cuenta la opción espiritual. De ello dice el teólogo Joan Baptista Torelló:
Por su parte, Louise Haggett del Centro de estudios para asuntos religiosos asegura que existe una conexión entre el celibato obligatorio y el abuso sexual:
Haggett ha sido una de las más fervientes activistas del matrimonio de los sacerdotes: En 1992 fundó “El celibato es el asunto” (Celibacy is the Issue – CITI), “Ministros”, cuyo programa “Rent-a-Priest”[26] promueve las actividades de sacerdotes (o sacerdotes que renunciaron al sacerdocio) que se casaron sin autorización.
Por su parte, el profesor Philip Jenkins, quien no es católico y enseña Historia y Estudios Religiosos en la Universidad de Pensilvania, publicó el libro “Pedofilia y sacerdotes: anatomía de una crisis contemporánea” en donde concluye que tan sólo un 0.2% de los sacerdotes católicos han sido abusadores de menores de edad.
Vía: Wikipedia






